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Publicado en Mundoagro n°20, julio de 2011.

Proteína vegetal, ácidos grasos, fibra soluble y antioxidantes, son demandados a la agricultura. El encadenamiento productivo que comienza en la investigación y desarrollo es vital para responder a esta demanda, en La Araucanía ya están haciendo lo suyo.

Actualmente la agricultura empieza a enfrentar una demanda distinta y más acotada, se va visualizando la necesidad de producir cultivos con características específicas de proteína vegetal, ácidos grasos, fibra soluble y antioxidantes, entre otros, para la industria agroalimentaria ya sea con fines de consumo animal o humano.

Ya hay muchos ejemplos de esto en Chile, como el huevo rico en Omega-3 que se produce gracias a que la alimentación de las gallinas tiene una base de semillas de lino (o linaza) que contienen este aceite. Así muchos productores de lino de la zona sur han visto en este cultivo una buena alternativa dirigida a la industria avícola y también a la de alimentos de mascotas.

La industria agroalimentaria se va diversificando y especializando sus demandas, y los agricultores tienen que ir avanzando en paralelo para ser capaces de cubrirla y aprovechar las oportunidades de desarrollo. Hay también un eslabón casi oculto en la cadena que silenciosamente tiene que hacer lo suyo… se trata de la investigación, ciencia y tecnología que entreguen el know how  y hagan posible las innovaciones que la agricultura y la agroindustria necesitan para desarrollarse.

En el sur de Chile hay cultivos que empiezan a cobrar relevancia económica debido a que a través de la genómica y mejoramiento genético se están desarrollando de acuerdo a la calidad que demanda la industria de alimentos.

EN BÚSQUEDA DE PROTEÍNA VEGETAL

Es el caso del clúster del salmón desde el año 2006 se ve un aumento en el uso de proteína vegetal en la dieta de los peces como sustitución a la proteína de origen animal, harina de pescado principalmente. Esto sumado al repunte del sector que se proyecta -al recuperar los mercados perdidos tras el impacto del virus Isa- hace que se vislumbre un nicho importante para el sector agrícola como es la producción de cultivos ricos en proteína y ácidos grasos.

Jaime Carrasco, coordinador R&D de BioMar, da señales del cultivo que más se acomodaría a este sector y de la importancia de la investigación en estos alimentos “el reemplazo de la  harina de pescado  por otras  materias primas es una realidad  hoy en día, sin embargo es necesario  probar estas materias primas siempre, esto es realizar digestibilidades  in vivo de ellas para verificar su  absorción en el intestino de los peces.  Se puede optar por el reemplazo animal (con subproductos  de la industria avícola y/o porcina) o con materias primas vegetales como el lupino”.

Con respecto al lupino indica que “tiene muchas  bondades,  no tiene  antinutricionales en las cantidades que lo tiene la soya, por ejemplo. Además  puede aportar con  niveles  de grasa -aunque no tan alto-, con aportes de Omega-3 de origen vegetal  y  también  de energía  para  la alimentación de peces. Lo más importante en el lupino es su nivel de proteínas,  que puede fluctuar entre 36%  y 50% en algunas especies, además presentan buenos perfiles de aminoácidos”.

En este sentido y encadenado con la demanda, desde La Araucanía el Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola, CGNA, mejora perfiles nutricionales de diversos cultivos de acuerdo a la demanda de la industria de alimentos y de la mano de los agricultores, articulando así la cadena productiva. Es así como este centro de investigación ya tiene líneas avanzadas de lupino amarillo con un 60% de proteína en el grano, lo que supera en alrededor de un 50% al lupino que actualmente se cultiva en Chile.

El director de I&D del CGNA, doctor Haroldo Salvo-Garrido, señala que “esta es una de sus principales características, pero además tiene un buen rendimiento por hectárea, baja altura de planta lo que facilita la cosecha y minimiza los residuos, y mayor contenido de aminoácidos azufrados que las especies comúnmente utilizadas en Chile. Estas líneas están en etapa de pruebas para ponerla cuanto antes a disposición de los agricultores y abastecer la demanda del sector acuícola con un producto premium que traerá sin duda un impulso al sector agrícola de la Región de La Araucanía, que es donde actualmente se produce más lupino en Chile”.

DEMANDA DE ACIDOS GRASOS IMPULSA

EL CULTIVO DEL RAPS-CANOLA

El raps-canola tiene un buen balance de Omega-3 y 6 (superior a otros cultivos como maravilla y maíz) que son ácidos grasos naturales llamados “esenciales” por la importancia que tienen para el organismo y porque además deben tomarse de los alimentos ya que los animales y humanos no pueden fabricarlos.

Esta característica ha transformado al cultivo en uno de los mayores proveedores de aceites esenciales para la industria de los alimentos, y actualmente cuando se habla de esta industria nos referimos a un inmenso abanico de consumidores que no sólo abarca a personas sino que también a animales que terminarán su ciclo en la mesa de algún hogar.

En Chile este cultivo después de la década de los 80, en la que se realiza un proceso genético-agronómico de mejora, se logra aumentar su rendimiento y la calidad de su aceite, según señala el doctor Waldo Cerón, gerente general de Agrosearch.

El  profesional indica que “La Araucanía es la principal región en la producción de canola en Chile y la que posee las mayores posibilidades de liderar y aumentar su superficie para volver a este cultivo al sitial que le corresponde. Ahora, con el nuevo auge de la salmonicultura -que a su vez está destinada a volver a ser un líder mundial en su rubro- y más adelante para producir un excelente aceite comestible para uso humano”.

Cerón manifiesta que el momento para el cultivo de la canola llegó y la demanda está dada, pero es fundamental el encadenamiento productivo, “esta nueva etapa deberá ser liderada por los agricultores; por la industria que deberá crecer y si es necesario desarrollar otras; por los programas coordinados de los departamentos especializados gubernamentales; por la asistencia técnica de empresas de semillas y de otros insumos; todo esto basado en procesos de coordinación y de investigación que mejoren la calidad, adaptabilidad y otros usos de las nuevas variedades e híbridos de canola”.

La Región de La Araucanía está atenta a la demanda: el Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola, CGNA, está trabajando en el desarrollo de los cultivos convencionales que entreguen mayor aporte de proteína, fibras solubles y ácidos grasos a la agroindustria, además de crear bioprocesos que estimulen la industrialización; organizaciones de agricultores como FEDERCOOP, presidida por Esteban Díaz, plantean una reconversión hacia este tipo de cultivos; el Programa de Mejoramiento a la Competitividad Nutrigranos, dirigido por la destacada agricultora Mónica Gebert, realiza alianzas estratégicas para desarrollar este nicho e impulsar además nuevas industrias.

El sur liderado por La Araucanía se mueve para pasar de producir granos a producir materias primas premium para la agroindustria. El desafío ya está planteado para el agro.

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