Archivos Mensuales: junio 2012

Para que quede en nuestra memoria

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Gabriela Vega Soberón.

La hermana mayor de mi abuela Gabriela, llamada Covadonga, cumplió 100 años en España. Para celebrarla se reunirán todos los hermanos que aún están vivos en Asturias, España, y allí en lo que fue la casa natal “el palaciu” de Narganes, festejarán aunque la tía desde hace algún tiempo tenga sólo nociones de quien es la gente que ve.

Desde Chile viaja Ramonín, con su nieto y con mi abuela Gabriela. Ella a sus 92 digna e intacta parecía niña cuando le dieron la noticia de la invitación. El domingo se unieron al viaje el tío Pedro, Lucas, la Francisca y Lucho. Hoy se unió al viaje Jorge y la Toña. Toda una representación española-chilena para tan importante evento.

Alicia, sobrina de mi abuela, hija de su hermana Fina, escribió unas letras y las envió a Chile. Es un homenaje a la tía Covadonga en sus 100 años, y también un reconocimiento a sus hermanos que buscando un sueño viajaron a Chile hace tantos años.

A los que ya no están: Pepe, Ramón, Manuel y Lola.
A los que siguen con su temple: Pedro, Fina, Lucas y mi querida mama Gabriela.

Por Alicia Ibáñez Vega, Asturias, 11 de mayo de 2012

Muchísimas Felicidades, en este día tan especial.
Cumples 100 años, un privilegio reservado a pocas personas en este mundo.
Hoy simbolizas a todos los hermanos VEGA, de naturaleza fuerte como tú, forjada en una vida de inicios difíciles, de lucha y esfuerzo.

Tu infancia transcurre en Narganes, un pueblo pequeño y humilde, pero lleno de niños alegrando las calles; pocos juguetes, pero mucha imaginación; miseria y penurias unen al pueblo y hacen solidarios a sus vecinos. Así se forja el espíritu de vuestra generación.

Llega la fatídica guerra civil que trunca tu vida de pareja; te quedas con dos pequeños a quien criar; Ramón en Rusia; cuidas de Lucas hasta que se independiza. Todos en casa tienen que trabajar duro para subsistir.

Recuerdo haber oído tantas veces cómo tienes que ocuparte de la casa, mientras los demás bajan de las Llosas y Prau Joyu pesadas cargas de hierba a las espaldas, o cómo las mujeres teníais que bajar a lavar la ropa a la LLongar por aquel camino que se me antoja empinado y pedregoso, para luego subir la colada a cuestas o sobre la cabeza. Y así tantos y tantos esfuerzos diarios sólo para sobrevivir. Sin poder salir de la miseria.

Conoces el fenómeno de la emigración. Manuel, el hermano mayor, surca el océano en busca de una vida mejor. Valiente, huyendo de la pobreza, se aventura en un largo viaje hacia un futuro incierto. Tras él irán los demás: Pepe, Ramón, Biela, Pedro, igualmente entusiastas y emprendedores, para más tarde unirse Ramonín, tu hijo. A partir de entonces, tu pensamiento estará entre dos continentes, añorando a los seres queridos y siempre esperando recibir noticias de allende el mar.

Tu vida emprende un nuevo rumbo.
Dejas el pueblo para irte a vivir con Lity. Una hija que hará de madre toda tu vida. Gracias a su esmero, con el apoyo de Antonio y el cariño de tus nietos, llevas una vida tranquila y confortable. Atrás quedan las penurias.

Viajas a Chile, descubrirás un país amable y una familia extensa que te mima. Con el tiempo, os juntaréis allá casi todos los hermanos. En un viaje de ensueño, tus hermanas Fina y Lola toman vuelo para conocer el país que llevan imaginándose toda su vida. Encontrarse con sus hermanos en unas tierras tan lejanas y conocer a los sobrinos, recibir tanto cariño y atenciones, será una experiencia inolvidable. Como queriendo recuperar el tiempo perdido, todos los hermanos siempre juntos, siempre de fiesta, recorriendo el país a ritmo de gaita y cueca.

Y ya en España, cuando llega el verano, volvéis a Asturias, acompañados de Juanita y Lucas. Las dos casas abiertas, la chiquillería, hacen que El Palacio esté lleno de vida. A la vuelta estaba Lola que daba mucha compañía.

Recuerdos imborrables de una familia unida. Cualquier pretexto es bueno para juntarnos. Recuerdo las chuletas en la huerta de Lola, y las largas tertulias en casa de Fina y Manolo, acompañadas de tortilla, chocolate y rosco.

Y siempre, siempre, en todos los encuentros, la familia chilena nos viene al pensamiento.

Algunos de los nuestros han partido ya, pero tengo la certeza de que hoy están aquí celebrando con nosotros este brindis

LEVANTAD LAS COPAS Y DIGAMOS JUNTOS A COVADONGA,
¡¡¡ FELIZ CUMPLEAÑOS !!!

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