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Para que quede en nuestra memoria

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Gabriela Vega Soberón.

La hermana mayor de mi abuela Gabriela, llamada Covadonga, cumplió 100 años en España. Para celebrarla se reunirán todos los hermanos que aún están vivos en Asturias, España, y allí en lo que fue la casa natal “el palaciu” de Narganes, festejarán aunque la tía desde hace algún tiempo tenga sólo nociones de quien es la gente que ve.

Desde Chile viaja Ramonín, con su nieto y con mi abuela Gabriela. Ella a sus 92 digna e intacta parecía niña cuando le dieron la noticia de la invitación. El domingo se unieron al viaje el tío Pedro, Lucas, la Francisca y Lucho. Hoy se unió al viaje Jorge y la Toña. Toda una representación española-chilena para tan importante evento.

Alicia, sobrina de mi abuela, hija de su hermana Fina, escribió unas letras y las envió a Chile. Es un homenaje a la tía Covadonga en sus 100 años, y también un reconocimiento a sus hermanos que buscando un sueño viajaron a Chile hace tantos años.

A los que ya no están: Pepe, Ramón, Manuel y Lola.
A los que siguen con su temple: Pedro, Fina, Lucas y mi querida mama Gabriela.

Por Alicia Ibáñez Vega, Asturias, 11 de mayo de 2012

Muchísimas Felicidades, en este día tan especial.
Cumples 100 años, un privilegio reservado a pocas personas en este mundo.
Hoy simbolizas a todos los hermanos VEGA, de naturaleza fuerte como tú, forjada en una vida de inicios difíciles, de lucha y esfuerzo.

Tu infancia transcurre en Narganes, un pueblo pequeño y humilde, pero lleno de niños alegrando las calles; pocos juguetes, pero mucha imaginación; miseria y penurias unen al pueblo y hacen solidarios a sus vecinos. Así se forja el espíritu de vuestra generación.

Llega la fatídica guerra civil que trunca tu vida de pareja; te quedas con dos pequeños a quien criar; Ramón en Rusia; cuidas de Lucas hasta que se independiza. Todos en casa tienen que trabajar duro para subsistir.

Recuerdo haber oído tantas veces cómo tienes que ocuparte de la casa, mientras los demás bajan de las Llosas y Prau Joyu pesadas cargas de hierba a las espaldas, o cómo las mujeres teníais que bajar a lavar la ropa a la LLongar por aquel camino que se me antoja empinado y pedregoso, para luego subir la colada a cuestas o sobre la cabeza. Y así tantos y tantos esfuerzos diarios sólo para sobrevivir. Sin poder salir de la miseria.

Conoces el fenómeno de la emigración. Manuel, el hermano mayor, surca el océano en busca de una vida mejor. Valiente, huyendo de la pobreza, se aventura en un largo viaje hacia un futuro incierto. Tras él irán los demás: Pepe, Ramón, Biela, Pedro, igualmente entusiastas y emprendedores, para más tarde unirse Ramonín, tu hijo. A partir de entonces, tu pensamiento estará entre dos continentes, añorando a los seres queridos y siempre esperando recibir noticias de allende el mar.

Tu vida emprende un nuevo rumbo.
Dejas el pueblo para irte a vivir con Lity. Una hija que hará de madre toda tu vida. Gracias a su esmero, con el apoyo de Antonio y el cariño de tus nietos, llevas una vida tranquila y confortable. Atrás quedan las penurias.

Viajas a Chile, descubrirás un país amable y una familia extensa que te mima. Con el tiempo, os juntaréis allá casi todos los hermanos. En un viaje de ensueño, tus hermanas Fina y Lola toman vuelo para conocer el país que llevan imaginándose toda su vida. Encontrarse con sus hermanos en unas tierras tan lejanas y conocer a los sobrinos, recibir tanto cariño y atenciones, será una experiencia inolvidable. Como queriendo recuperar el tiempo perdido, todos los hermanos siempre juntos, siempre de fiesta, recorriendo el país a ritmo de gaita y cueca.

Y ya en España, cuando llega el verano, volvéis a Asturias, acompañados de Juanita y Lucas. Las dos casas abiertas, la chiquillería, hacen que El Palacio esté lleno de vida. A la vuelta estaba Lola que daba mucha compañía.

Recuerdos imborrables de una familia unida. Cualquier pretexto es bueno para juntarnos. Recuerdo las chuletas en la huerta de Lola, y las largas tertulias en casa de Fina y Manolo, acompañadas de tortilla, chocolate y rosco.

Y siempre, siempre, en todos los encuentros, la familia chilena nos viene al pensamiento.

Algunos de los nuestros han partido ya, pero tengo la certeza de que hoy están aquí celebrando con nosotros este brindis

LEVANTAD LAS COPAS Y DIGAMOS JUNTOS A COVADONGA,
¡¡¡ FELIZ CUMPLEAÑOS !!!

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Publicado en Mundoagro n°20, julio de 2011.

Proteína vegetal, ácidos grasos, fibra soluble y antioxidantes, son demandados a la agricultura. El encadenamiento productivo que comienza en la investigación y desarrollo es vital para responder a esta demanda, en La Araucanía ya están haciendo lo suyo.

Actualmente la agricultura empieza a enfrentar una demanda distinta y más acotada, se va visualizando la necesidad de producir cultivos con características específicas de proteína vegetal, ácidos grasos, fibra soluble y antioxidantes, entre otros, para la industria agroalimentaria ya sea con fines de consumo animal o humano.

Ya hay muchos ejemplos de esto en Chile, como el huevo rico en Omega-3 que se produce gracias a que la alimentación de las gallinas tiene una base de semillas de lino (o linaza) que contienen este aceite. Así muchos productores de lino de la zona sur han visto en este cultivo una buena alternativa dirigida a la industria avícola y también a la de alimentos de mascotas.

La industria agroalimentaria se va diversificando y especializando sus demandas, y los agricultores tienen que ir avanzando en paralelo para ser capaces de cubrirla y aprovechar las oportunidades de desarrollo. Hay también un eslabón casi oculto en la cadena que silenciosamente tiene que hacer lo suyo… se trata de la investigación, ciencia y tecnología que entreguen el know how  y hagan posible las innovaciones que la agricultura y la agroindustria necesitan para desarrollarse.

En el sur de Chile hay cultivos que empiezan a cobrar relevancia económica debido a que a través de la genómica y mejoramiento genético se están desarrollando de acuerdo a la calidad que demanda la industria de alimentos.

EN BÚSQUEDA DE PROTEÍNA VEGETAL

Es el caso del clúster del salmón desde el año 2006 se ve un aumento en el uso de proteína vegetal en la dieta de los peces como sustitución a la proteína de origen animal, harina de pescado principalmente. Esto sumado al repunte del sector que se proyecta -al recuperar los mercados perdidos tras el impacto del virus Isa- hace que se vislumbre un nicho importante para el sector agrícola como es la producción de cultivos ricos en proteína y ácidos grasos.

Jaime Carrasco, coordinador R&D de BioMar, da señales del cultivo que más se acomodaría a este sector y de la importancia de la investigación en estos alimentos “el reemplazo de la  harina de pescado  por otras  materias primas es una realidad  hoy en día, sin embargo es necesario  probar estas materias primas siempre, esto es realizar digestibilidades  in vivo de ellas para verificar su  absorción en el intestino de los peces.  Se puede optar por el reemplazo animal (con subproductos  de la industria avícola y/o porcina) o con materias primas vegetales como el lupino”.

Con respecto al lupino indica que “tiene muchas  bondades,  no tiene  antinutricionales en las cantidades que lo tiene la soya, por ejemplo. Además  puede aportar con  niveles  de grasa -aunque no tan alto-, con aportes de Omega-3 de origen vegetal  y  también  de energía  para  la alimentación de peces. Lo más importante en el lupino es su nivel de proteínas,  que puede fluctuar entre 36%  y 50% en algunas especies, además presentan buenos perfiles de aminoácidos”.

En este sentido y encadenado con la demanda, desde La Araucanía el Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola, CGNA, mejora perfiles nutricionales de diversos cultivos de acuerdo a la demanda de la industria de alimentos y de la mano de los agricultores, articulando así la cadena productiva. Es así como este centro de investigación ya tiene líneas avanzadas de lupino amarillo con un 60% de proteína en el grano, lo que supera en alrededor de un 50% al lupino que actualmente se cultiva en Chile.

El director de I&D del CGNA, doctor Haroldo Salvo-Garrido, señala que “esta es una de sus principales características, pero además tiene un buen rendimiento por hectárea, baja altura de planta lo que facilita la cosecha y minimiza los residuos, y mayor contenido de aminoácidos azufrados que las especies comúnmente utilizadas en Chile. Estas líneas están en etapa de pruebas para ponerla cuanto antes a disposición de los agricultores y abastecer la demanda del sector acuícola con un producto premium que traerá sin duda un impulso al sector agrícola de la Región de La Araucanía, que es donde actualmente se produce más lupino en Chile”.

DEMANDA DE ACIDOS GRASOS IMPULSA

EL CULTIVO DEL RAPS-CANOLA

El raps-canola tiene un buen balance de Omega-3 y 6 (superior a otros cultivos como maravilla y maíz) que son ácidos grasos naturales llamados “esenciales” por la importancia que tienen para el organismo y porque además deben tomarse de los alimentos ya que los animales y humanos no pueden fabricarlos.

Esta característica ha transformado al cultivo en uno de los mayores proveedores de aceites esenciales para la industria de los alimentos, y actualmente cuando se habla de esta industria nos referimos a un inmenso abanico de consumidores que no sólo abarca a personas sino que también a animales que terminarán su ciclo en la mesa de algún hogar.

En Chile este cultivo después de la década de los 80, en la que se realiza un proceso genético-agronómico de mejora, se logra aumentar su rendimiento y la calidad de su aceite, según señala el doctor Waldo Cerón, gerente general de Agrosearch.

El  profesional indica que “La Araucanía es la principal región en la producción de canola en Chile y la que posee las mayores posibilidades de liderar y aumentar su superficie para volver a este cultivo al sitial que le corresponde. Ahora, con el nuevo auge de la salmonicultura -que a su vez está destinada a volver a ser un líder mundial en su rubro- y más adelante para producir un excelente aceite comestible para uso humano”.

Cerón manifiesta que el momento para el cultivo de la canola llegó y la demanda está dada, pero es fundamental el encadenamiento productivo, “esta nueva etapa deberá ser liderada por los agricultores; por la industria que deberá crecer y si es necesario desarrollar otras; por los programas coordinados de los departamentos especializados gubernamentales; por la asistencia técnica de empresas de semillas y de otros insumos; todo esto basado en procesos de coordinación y de investigación que mejoren la calidad, adaptabilidad y otros usos de las nuevas variedades e híbridos de canola”.

La Región de La Araucanía está atenta a la demanda: el Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola, CGNA, está trabajando en el desarrollo de los cultivos convencionales que entreguen mayor aporte de proteína, fibras solubles y ácidos grasos a la agroindustria, además de crear bioprocesos que estimulen la industrialización; organizaciones de agricultores como FEDERCOOP, presidida por Esteban Díaz, plantean una reconversión hacia este tipo de cultivos; el Programa de Mejoramiento a la Competitividad Nutrigranos, dirigido por la destacada agricultora Mónica Gebert, realiza alianzas estratégicas para desarrollar este nicho e impulsar además nuevas industrias.

El sur liderado por La Araucanía se mueve para pasar de producir granos a producir materias primas premium para la agroindustria. El desafío ya está planteado para el agro.

Panadería Victoria, teléfono n°46.

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“Númeroooooo”, decía una voz de mujer al otro lado del teléfono por allá en los años 80 en los que uno tomaba el pesado auricular del teléfono fijo y como por arte de magia la voz te preguntaba por el número con el que te querías comunicar.

46 era el número de la Panadería “Victoria” y de mi casa; 47 el de la Panadería “La Selecta” y el de la casa de sus dueños los Arbea; el 2 el del Banco de Chile (y lo recuerdo no porque me interesara mucho el tema bancario sino porque el mismo número correspondía al de la casa del agente del Banco y yo era amiga de su hija); 9 el de carabineros; 13 el del hospital… son los que recuerdo… en la ciudad de San Fernando donde todo comenzó.

Ahí se formó mi familia, hasta San Fernando llegó mi abuela Gabriela Vega Soberón acompañando a su hermano Manuel Vega Escandón para ayudarlo a trabajar en la Panadería Victoria (serían los años 40 y algo), en barco llegó desde España al Puerto de Valparaíso.

Siempre me pregunto por qué fue la única mujer de su familia que se vino a Chile y además siendo soltera (de nueve hermanos -cinco hombres y cuatro mujeres- cuatro hombres se vinieron a Chile y se convirtieron en “indianos”, el quinto que es el tío Lucas quedó ciego siendo un niño cuando una granada perdida después de un bombardeo en el marco de la guerra civil española explotó en sus manos juguetonas y creo que eso lo llevó a no aventurarse a viajar. Mi abuela fue la única de sus hermanas en venirse.) ella no da una buena razón aparente solo que se vino, que sus hermanos estaban acá… en realidad no importa por qué se vino, a sus casi 90 años podemos darnos cuenta que si ahora tiene carácter y fuerza, a los 20 y algo debe haber tenido el doble como para tomar sola un barco, viajar por lo menos un mes, llegar a Valparaíso y ser recibida por un matrimonio que ni conocía ya que el tío Manuel no pudo viajar ese día a buscarla…

“Númerooooo…” 46, Panadería Victoria…

Dicen que en los años 40 era la panadería que más quintales de harina hacía al día, ubicada al lado de la Estación de Ferrocarriles, el paseo preferido de los jóvenes y las familias de esa época. Mi abuela recuerda que pese a la resistencia de su vigilante hermano y a que trabajaba como bruta en la panadería el gusto que se daba era pintarse los labios, la verdad es que ese gusto se lo da hasta el día de hoy, no puede andar sin los labios pintados.

La otra parte de la historia apareció años después en España, en un viaje de mi abuela a su tierra natal conoció a Pedro Pablo González Blanco, fueron novios, se casaron y no le costó mucho convencerlo para irse a Chile. Así con poco tiempo de embarazo volvió y juntos empezaron a escribir una nueva historia, de la que soy parte hace 35 años…

Con qué me quedo hoy.

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Vamos… que el síndrome de la página en blanco vuelve y se retira como las olas en la orilla del mar…

Pienso en una cantidad de cosas y se me viene una avalancha.

Demasiada información, demasiados temas que me interesan, además mi vida a ratos se vuelve un poco esquizofrénica ya que paso de los temas de mi trabajo ultraespecíficos –ligados al ámbito de la difusión científica- y de un momento a otro a los temas más domésticos de madre, o casi protocolares de esposa de alguien ligada a un trabajo bastante rígido y que involucra toda nuestra vida familiar.

Entonces con tantos roles, cómo no olvidar el auto en el estacionamiento del centro de la ciudad??? Y llegar a la casa a buscarlo sin encontrarlo después de haber recorrido varias cuadras a pie con mi cabeza ocupada en mil cosas que resolver???

Que no suene a queja porque esa es la otra situación, si no viviera así no podría vivir… el poco tiempo que pasé sin trabajo por mi posnatal imaginaba que entraría al gimnasio, leería los mil libros que me encantaría leer y haría un sinfín de cosas… no hice NADA… estaba aletargada sin la adrenalina de esta vida esquizofrénica que amo profundamente… ahora quiero ir al gimnasio y no tengo tiempo… es una paradoja, bueno creo que definitivamente jamás me ha gustado el gimnasio y a ratos sólo quiero tenerlo todo, incluso esas banalidades.

Entonces analizo hoy mi día y me pregunto con qué me quedo??? Hoy me quedo con un regalo inesperado que me dieron en la calle en la mañana, cuando todo el mundo vende cosas por lo que sea, unos niños de una escuela a primera hora de la mañana se acercaban a la gente que caminaba rauda, y algo entregaban… obvio me pregunté qué venden? Y se me acercó uno y me pasó un denario, le pregunté cuánto cuesta abriendo la cartera y me dijo: “¿cómo le vamos a vender un denario? Los estamos regalando porque termina el mes de María”.

Me sorprendió esa idea que tuvo alguien en esa escuela de regalar un denario… me dejó para adentro. No importa que alguien que lea esto no sea católico, que no crea ni en la Virgen ni en nadie, no importa… lo que importa es que alguien pensó que los niños podían:

–          primero que todo salir a regalar cuando todo el mundo vende o pide algo a cambio…

–          segundo, regalar la posibilidad de que alguien a primera hora de la mañana pensara en lo que simboliza un denario, pensara en una oración, pensara en llevar en su bolsillo un objeto de fe que a algunas personas puede salvar y a otras puede gustar como un fetiche.

–          Tercero, regalar esa inocencia, esa mirada de orgullo por lo que estaban haciendo, de cero inhibición.

En el día de hoy en que he leído sobre el calentamiento global, sobre la secuenciación del gen de la papa,  sobre bacterias que viven en el arsénico, me quedo con mi regalo… un denario blanco que además es hermoso y eso que aún no termina el día.